La serie 1 x Uno funda un universo sobre un plano reticular. La obra de Bedoya crea un orden subordinado a la cuadrícula.
Líneas, distancias y áreas son la base de un sistema de composición en el que el artista utiliza: la repetición, los patrones, el aislamiento, la división y la agrupación como herramientas para invitar al espectador a interpretar múltiples relaciones.
Las dinámicas entre los vendedores ambulantes son insinuadas por sus desplazamientos, no obstante, algunos
de ellos se resaltan como unidad individual contenidos en la cuadrícula.
Este gesto tiene que ver con la idea de singularidad dentro de la multiplicidad geométrica:
El cuadro en el que habita la figura humana llama la atención sobre sus iguales porque a cada vendedor se le confiere un área en el espacio público que nadie debe transgredir.
Cada personaje está permeado por los demás sobre una misma retícula, sin embargo, las líneas que la configuran median entre cada individuo.







