Agujero de Gusano, explora las conexiones entre el tiempo, el espacio y la memoria.
Usando el concepto de los agujeros de gusano, Bedoya emplea esta metáfora para unir dos momentos clave en su vida: la libertad creativa de su infancia y la perspectiva más estructurada de su adultez. Este túnel imaginario conecta mundos que, aunque distantes en el tiempo, coexisten y dialogan en su proceso creativo.
El papel tiene un rol central en la obra de Felipe Bedoya, actuando como un testigo tangible del paso del tiempo y de la transición entre etapas de la vida. Desde los cuadernos escolares de su infancia hasta los recuerdos personales que conserva, el papel se convierte en un soporte físico de la memoria.
En su obra, las líneas rectas simbolizan el control y la racionalidad de la adultez, mientras que las líneas libres evocan la espontaneidad y la creatividad de la niñez.
La influencia de su padre, figura esencial en su desarrollo creativo, se hace presente en esta exposición. Fue él quien le proporcionó sus primeros espacios y materiales, guardando cuidadosamente muchos de los documentos y dibujos de su infancia, algunos de los cuales ahora forman parte de la muestra.
Esta conexión entre el pasado y el presente no solo resalta el valor de la memoria, sino también la importancia de los vínculos familiares en la formación de su identidad artística.
Más que una exposición, “Agujero de Gusano” invita a reflexionar sobre cómo la infancia, los recuerdos y las experiencias moldean quiénes somos en el presente.















